Actualizado el 7 de junio de 2026
A principios de un trimestre, un seller de Amazon con quien trabajamos en Datali calculó un margen bruto del 31 % por unidad. Al cierre del período, el margen real era del 13 %. Los costes de almacenamiento, publicidad de marca y suscripciones a herramientas habían crecido sin control, pero nadie los había imputado al producto. El problema no era el precio ni las comisiones: era que nunca se había separado lo que cuesta producir o comprar el producto de lo que cuesta gestionar el negocio. Esto te afecta si vendes en ecommerce, en Amazon, en Shopify, o si diriges cualquier pyme donde los márgenes decidan si el proyecto es rentable o no.
Un coste directo es cualquier gasto que puede asignarse sin ambigüedad a una unidad de producto, proyecto o cliente concreto. Si dejas de producir ese producto o de prestar ese servicio, el coste desaparece o se elimina de forma inmediata. La palabra clave es trazabilidad: existe una línea directa entre el gasto y la unidad de negocio que lo genera.
El Plan General Contable los incluye dentro del coste de producción (cuentas del grupo 6 imputables directamente a la unidad producida) y son los primeros que considera la AEAT al evaluar la valoración de existencias y los gastos deducibles por actividad económica. Sus tres componentes son:
| Componente | Definición | Ejemplo en ecommerce / Amazon |
|---|---|---|
| Materiales directos | Mercancías o materias primas incorporadas al producto vendido | Precio de compra al proveedor (COGS), embalaje específico por SKU |
| Mano de obra directa | Trabajo directamente empleado en producir o preparar el pedido | Operarios de picking y packing en almacén propio; horas de un freelance asignadas a un cliente |
| Otros gastos directos | Gastos imputables a una unidad sin necesidad de reparto | Referral fee de Amazon (% sobre venta), tarifa FBA por pedido, gastos de envío unitarios |
Fórmula: Coste directo total = Materiales directos + Mano de obra directa + Otros gastos directos
Lo que sorprende a muchos gestores que trabajan con marketplaces es que la comisión de referencia de Amazon (entre el 8 % y el 15 % según categoría) es un coste directo, no indirecto. Desaparece exactamente si no hay venta. Lo mismo ocurre con las tarifas FBA de preparación y envío: son 100 % imputables a cada unidad despachada y no existen si la unidad no se vende.
Un coste indirecto es un gasto necesario para que el negocio funcione, pero que no puede asignarse a un producto concreto sin aplicar un criterio de distribución previo. Beneficia a varias unidades productivas o a toda la empresa de forma simultánea. Aunque no guardan una relación proporcional directa con cada venta, ignorarlos al calcular precios es uno de los errores más frecuentes y costosos en ecommerce.
Los costes indirectos se agrupan en tres grandes bloques: el overhead de producción o servicio (alquiler del almacén, electricidad del centro logístico, amortización de maquinaria compartida, sueldos de supervisión), los costes administrativos (gestoría, seguros de empresa, software contable o ERP, personal de administración) y los costes comerciales generales (publicidad de marca no orientada a un SKU concreto, mantenimiento de la web, suscripción mensual al marketplace, participación en ferias).
Aquí es donde la mayoría de pequeños ecommerce comete el error: la cuota mensual de Amazon Seller Professional (39,99 €/mes) es un coste indirecto que hay que repartir entre todos los productos vendidos en el período. Si en un mes vendes 200 unidades de 5 SKU distintos, esa cuota de plataforma debe distribuirse de algún modo entre las 200 unidades; de lo contrario, ningún producto carga con ese coste y el margen calculado es ficticio.
Existen tres métodos principales. El método por unidades divide el coste indirecto total entre el número de unidades vendidas en el período; es el más simple pero puede distorsionar referencias con precios muy distintos. El método por ingresos reparte el coste proporcional a la facturación de cada producto o canal; es el más habitual en ecommerce multicanal y el más fácil de implementar sin software especializado. El método por horas de trabajo asigna el coste según el tiempo dedicado a cada referencia; es más preciso cuando el tiempo varía mucho entre productos, pero requiere registro de horas.
| Criterio | Coste directo | Coste indirecto |
|---|---|---|
| Trazabilidad | Asignable sin criterio de reparto | Requiere un criterio de distribución |
| Comportamiento frente al volumen | Varía directamente con cada unidad | Permanece fijo o varía poco con cada venta |
| Si dejas de vender ese producto | Desaparece o se elimina | Persiste independientemente |
| Cálculo por unidad | Directo: materiales + mano de obra + gasto específico | Necesita método de reparto previo |
| Ejemplo Amazon | COGS por unidad, referral fee, tarifa FBA | Cuota Seller, herramientas (Helium 10), gestoría |
| Ejemplo servicios | Horas dedicadas al cliente A | Alquiler de oficina, software general |
El caso de los costes semivariables: algunos gastos tienen una parte fija (indirecta) y una parte variable (directa). La publicidad en Amazon es el ejemplo más claro: una campaña de Sponsored Products orientada a un SKU concreto es un coste directo imputable a esa referencia; una campaña de Sponsored Brands que promociona toda la tienda es un coste indirecto que beneficia a todo el catálogo. Mezclarlos en una misma línea del análisis de rentabilidad distorsiona los resultados de ambos.
Para un seller de Amazon o una tienda online, la clasificación práctica de costes queda así:
| Gasto | Tipo | Por qué |
|---|---|---|
| Precio de compra al proveedor (COGS) | Directo | Imputable 100 % a cada unidad vendida |
| Referral fee de Amazon (% sobre PVP) | Directo | Solo existe si hay venta; varía por unidad |
| Tarifa FBA (preparación y envío por pedido) | Directo | Cargo unitario por cada pedido despachado |
| Embalaje específico del producto | Directo | Asignable a cada unidad sin reparto |
| Cuota Seller Professional (39,99 €/mes) | Indirecto | Se paga haya o no ventas; afecta a todo el catálogo |
| Almacenamiento FBA (cargo mensual por volumen) | Semivariable | Varía con el stock, no con cada venta individual |
| Herramientas (Helium 10, Jungle Scout…) | Indirecto | Benefician a todo el catálogo |
| Gestoría fiscal y contable | Indirecto | Servicio para todo el negocio |
| Sponsored Products por SKU concreto | Directo | Imputable a la referencia promovida |
| Sponsored Brands (catálogo completo) | Indirecto | Beneficia a todas las referencias |
En nuestra práctica en Datali gestionando la contabilidad de sellers de Amazon y tiendas ecommerce, el error más recurrente que vemos es tratar el almacenamiento FBA y las herramientas como costes directos, lo que infla artificialmente el margen bruto, o al contrario, no incluirlos en ningún análisis de rentabilidad. El resultado: decisiones de precio tomadas sobre un margen que no existe. Puedes comprobar cómo impactan tus costes reales en la calculadora de rentabilidad Amazon de Datali.
En los más de 400 sellers de Amazon que gestionamos, la separación correcta de costes directos e indirectos reduce el margen bruto declarado inicialmente por el propio vendedor en una media de 9 puntos porcentuales. No es que el negocio sea menos rentable de lo que era: es que ahora los números reflejan la realidad, y desde ahí sí se puede actuar.
Finanzas para ecommerce
La mayoría de los sellers y tiendas online trabajan con márgenes teóricos que no incluyen todos los costes del negocio. Nuestro equipo puede calcular tu margen real por SKU en menos de una semana y darte un plan de acción concreto.
El precio mínimo de venta (el que cubre todos los costes sin generar pérdidas) se calcula con esta fórmula:
PVP mínimo = Coste directo unitario + (Costes indirectos totales del período ÷ Unidades vendidas) + Margen objetivo
Un ejemplo concreto: vendes 500 unidades al mes. Tu coste directo unitario (COGS + referral fee + FBA) es de 12 €. Tus costes indirectos totales del mes (cuota Seller, herramientas, gestoría, almacenamiento FBA) suman 1.800 €. Eso implica 3,60 € de costes indirectos por unidad vendida. Tu coste total real por unidad es 15,60 €. Si vendes a 18 €, tu margen no es el 33 % que calculabas (sobre los 12 € directos), sino el 13,5 % real (sobre los 15,60 € totales.
Este cálculo es también la base del punto de equilibrio: el número de unidades que debes vender para que los ingresos cubran todos tus costes (directos + indirectos). Si calculas el punto de equilibrio solo con los costes directos, el número resultante es artificialmente bajo y te hace creer que el negocio es rentable antes de que lo sea realmente. La contabilidad especializada en Amazon resuelve exactamente este problema de imputación.
Construye tu mapa de costes con doble columna. Crea una hoja con dos columnas: “directo” e “indirecto”. Clasifica cada gasto del mes usando el criterio de trazabilidad: si puedes asignarle una unidad vendida sin repartir, es directo. Si beneficia a todo el negocio, es indirecto. Suma ambas columnas y calcula el coste total por unidad vendida. Este ejercicio, que lleva menos de dos horas la primera vez, puede revelar discrepancias de más de 10 puntos de margen.
Calcula el coste real por SKU sumando los indirectos asignados. Toma tu producto más vendido y aplica la fórmula de precio mínimo. Compara el resultado con tu PVP actual. Si el margen real está por debajo del 15 %, tienes un problema estructural, no de temporada: o el precio es bajo, o los costes indirectos son demasiado altos para el volumen que mueves.
Revisa la clasificación de tus campañas de publicidad. Sponsored Products orientadas a un SKU concreto son costes directos imputables a esa referencia. Sponsored Brands o Display de catálogo son costes indirectos que se reparten. Separar ambos en tu herramienta de análisis cambia completamente las decisiones de catálogo: un SKU que parece deficitario puede recuperarse si se le quita la carga de publicidad de marca que no le corresponde. Una gestoría especializada en ecommerce puede hacer esta clasificación de forma sistemática y auditable.
Compara tu margen antes y después de asignar los costes indirectos. Si la diferencia es superior a 8 puntos porcentuales, tienes costes indirectos que no están siendo cubiertos por ningún precio de venta. Ese diferencial debe trasladarse a los precios, a una reducción de los gastos generales, o convertirse en el punto de partida de una conversación estratégica sobre la estructura de costes del negocio.
El debate entre costes directos e indirectos no es académico: está en el centro de por qué dos negocios con el mismo volumen de ventas pueden tener rentabilidades completamente distintas. Con la presión creciente sobre márgenes en los marketplaces y el aumento de costes logísticos y de plataforma, la capacidad de identificar con precisión qué parte del coste es imputable a cada referencia se convierte en ventaja competitiva real. Los sellers y ecommerce que ya tienen el sistema de clasificación montado toman decisiones de catálogo, precio y expansión sobre datos que reflejan la realidad; los que no, lo hacen sobre ilusiones de margen.
Lo que observamos en los negocios con mejor salud financiera no es que tengan costes más bajos que los demás: es que los conocen mejor. Saben exactamente qué cuesta cada referencia, qué parte de los gastos generales está cubierta por los márgenes actuales y en qué punto el crecimiento de volumen compensa la dilución de los costes indirectos. La diferenciación entre costes directos e indirectos no es el final del análisis financiero; es el punto de partida sin el que todo lo demás carece de base sólida.
Revisado el 07/06/2026 conforme al Plan General Contable (RD 1514/2007) y normativa contable española vigente.
Los costes directos son los gastos que pueden asignarse sin criterio de reparto a una unidad de producto, proyecto o cliente concreto. En la contabilidad española, el Plan General Contable (aprobado por Real Decreto 1514/2007) los incluye en el coste de producción: materiales directos, mano de obra directa y otros gastos directamente imputables. La característica definitoria es que desaparecen o se eliminan si dejas de producir o vender ese producto. En ecommerce, el precio de compra al proveedor, la referral fee de Amazon y las tarifas FBA por pedido son los ejemplos más claros.
Los costes indirectos son los gastos que sostienen el funcionamiento general del negocio pero que no tienen una relación causa-efecto directa con una sola unidad de producto. Son difíciles de asignar porque benefician simultáneamente a múltiples productos, canales o departamentos; para imputarlos hay que elegir un criterio de distribución (por unidades, por ingresos, por horas) y aplicarlo de forma consistente. Si no se asignan, los precios de venta los absorben de forma invisible y el margen calculado resulta inflado respecto a la realidad.
La diferencia principal es la trazabilidad: un coste directo tiene una relación causa-efecto clara con una unidad de producción o venta concreta, mientras que un coste indirecto requiere un criterio de distribución para asignarse. Un segundo criterio es el comportamiento: los costes directos suelen variar proporcionalmente con el volumen (más ventas, más coste), mientras que los indirectos son frecuentemente fijos o semivariables. Clasificarlos mal —meterlos en la categoría equivocada— distorsiona tanto el margen por producto como el punto de equilibrio del negocio.
Depende del tipo de comisión. La referral fee (porcentaje sobre el precio de venta, habitualmente entre el 8 % y el 15 % según categoría) y las tarifas de FBA por pedido (preparación, envío y gestión de devoluciones) son costes directos: solo se generan cuando hay una venta, son imputables a cada unidad y desaparecen si el producto deja de venderse. Sin embargo, la cuota mensual de Amazon Seller Professional es un coste indirecto: se paga independientemente del volumen de ventas y debe repartirse entre todas las unidades vendidas en el mes para calcular el coste real por unidad.
El método más sencillo en ecommerce es el reparto por ingresos: divides el coste indirecto total del período entre los ingresos totales para obtener un porcentaje, y aplicas ese porcentaje a cada producto. Por ejemplo, si tus costes indirectos suman 2.000 € en un mes con 20.000 € de ingresos, cada euro de venta carga con 0,10 € de costes indirectos. Una alternativa es el reparto por unidades: divides el total de costes indirectos entre el número de unidades vendidas. El método por horas es útil cuando el tiempo dedicado por SKU varía mucho, pero requiere registro de horas.
Sí, y es más frecuente de lo que parece. El almacenamiento FBA varía con el stock de cada referencia (comportamiento semidirecto) pero no está ligado a cada venta individual (comportamiento indirecto). La publicidad también: una campaña de Sponsored Products por SKU concreto es directa e imputable a esa referencia; una de Sponsored Brands para todo el catálogo es indirecta y debe repartirse. La clave está en definir el criterio de clasificación antes de empezar el análisis y aplicarlo de forma coherente en todos los períodos para que las comparativas mensuales sean válidas.
El punto de equilibrio se calcula como: costes fijos totales ÷ margen de contribución unitario (precio de venta − coste variable unitario). Los costes directos variables reducen el margen de contribución unitario (denominador), mientras que los costes indirectos fijos son los que hay que cubrir con ese margen (numerador). Si clasificas mal —tratando costes indirectos fijos como directos variables— el denominador sube artificialmente y el punto de equilibrio calculado resulta más bajo de lo real: crees que entras en beneficios antes de lo que realmente ocurre, lo que lleva a infrainvertir en el momento equivocado.
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Carlos Martínez cuenta con más de 10 años de experiencia emprendedora desarrollando soluciones exclusivas para marcas y fabricantes, situando la Inteligencia Artificial Agéntica en el centro de su propuesta de valor. Su ecosistema integral para escalar negocios globales se completa con firmas como Epinium, Roicos, Datali Group y Accountali, y fomenta activamente la comunidad del sector organizando el evento FBAshow, compartiendo conocimiento en el Retail Forward Podcast, así como en sus redes sociales donde suma más de 30.000 seguidores.
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