Imagina la escena. Tienes tu tienda en Shopify, facturas tus buenos 30.000 euros al mes y decides que es el momento de recortar gastos operativos. Miras tu suscripción de Holded o Quipu, ves que tienes el histórico de hace cinco años acumulando polvo digital, y piensas: «Hacienda solo revisa cuatro años. Borro la cuenta antigua, me ahorro la cuota y listos».
Acabas de cometer un error que te puede costar miles de euros.
Aquí es donde la mayoría se equivoca. Existe un mito muy extendido en el ecosistema emprendedor, alimentado a veces por asesores que se quedaron anclados en el pasado. Te dicen que a los 48 meses y un día ya puedes hacer una hoguera con tus facturas.
Falso.
Si vendes online, operas bajo una tormenta perfecta de normativas. No solo le rindes cuentas a la Agencia Tributaria. También estás sujeto a las reglas del juego mercantil, laboral y penal. El mayor error de los asesores fiscales tradicionales es decirle a sus clientes que, como los impuestos prescriben a los cuatro años, ya pueden hacer limpieza de papeles. Esto denota un profundo desconocimiento del entorno empresarial actual.
La Ley General Tributaria (LGT, artículo 66) efectivamente establece que el derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria prescribe a los cuatro años. Si presentaste el Modelo 111 de retenciones o el 303 de IVA, el reloj empieza a correr al día siguiente de finalizar el plazo voluntario de presentación.
Pero aquí viene el bofetón de realidad. El artículo 30 del Código de Comercio te exige conservar los libros, correspondencia, documentación y justificantes de tu negocio durante seis años.
Sí, seis. Y da igual si cierras la empresa o paralizas tu actividad. La obligación legal recae sobre los liquidadores o herederos. Si un juez mercantil te pide un contrato con un proveedor de dropshipping de hace cinco años y no lo tienes, te enfrentas a un problema serio que puede derivar en responsabilidad patrimonial para ti como administrador.
La cosa se pone peor si hablamos de prevención de blanqueo de capitales o si tienes bases imponibles negativas (BINs). La Ley 10/2010 pone el foco especialmente en movimientos internacionales de fondos, algo muy común si tienes proveedores en China o vendes en marketplaces globales. Esta normativa exige conservar toda la documentación que acredite las operaciones, los intervinientes y las relaciones de negocio durante 10 años. Si Hacienda o el SEPBLAC llaman a tu puerta pidiendo el rastro de unas transferencias a cuentas asiáticas de hace ocho años, tu gestor no podrá salvarte si ya limpiaste el disco duro.
Un ecommerce no es el bar de la esquina. Tu volumen de transacciones, tickets y facturas es brutal. Cada céntimo que entra y sale de tus pasarelas de pago necesita un respaldo documental inquebrantable.
Para empezar, necesitas justificar cada ingreso. Esto significa que los reportes de Amazon Seller Central, los extractos de liquidación de Shopify Payments o Stripe, y las facturas emitidas a tus clientes (sean B2B o B2C) son sagrados. No vale con el pantallazo de un ingreso en tu banco.
Luego están los gastos. Necesitas las facturas de Facebook Ads y Google Ads (cuidado con la inversión del sujeto pasivo), las comisiones detalladas de tus pasarelas de pago, las facturas de compra de stock a proveedores, y el DUA (Documento Único Administrativo) si haces importaciones fuera de la Unión Europea.
Cualquier gestoría especializada en comercio electrónico te confirmará que el caos documental es la principal causa de sanciones en las inspecciones. No basta con tener un extracto bancario; Hacienda quiere ver la factura que respalda exactamente ese movimiento, con su fecha, su base imponible y su cuota de IVA.
| Plazo | Normativa base | Documentos afectados |
|---|---|---|
| 4 años | Ley General Tributaria (LGT) | Liquidaciones trimestrales, facturas base de ingresos y gastos, nóminas, extractos bancarios. |
| 6 años | Código de Comercio (Art. 30) | Libros contables, cuentas anuales, contratos mercantiles, emails clave de negocio. |
| 10 años | Prevención de Blanqueo / LIS | Bases Imponibles Negativas (BINs), facturas de inmovilizado, operaciones internacionales (OSS). |
El panorama ha dado un vuelco radical. Si sigues enviando PDFs simples a tus clientes B2B, te estás quedando fuera de la ley. La factura electrónica obligatoria, impulsada por la famosa Ley Crea y Crece, ya no es un proyecto de futuro; es tu presente inminente.
En marzo de 2026, el Consejo de Ministros dio luz verde al Real Decreto 238/2026. Esta norma establece, sin medias tintas, cómo debe ser la facturación electrónica B2B en España de aquí en adelante.
Una factura diseñada en Canva y exportada a PDF ya no tiene validez legal para deducir gastos entre empresas. Los formatos aceptados ahora son exclusivamente estructurados: Facturae, UBL, EDIFACT o CEFACT. Hablamos de ficheros semánticos que un ordenador puede leer y procesar automáticamente sin intervención humana. Además, el receptor tiene la obligación de comunicar el estado de la factura (si la acepta o la rechaza) y la fecha exacta del pago efectivo, en un plazo máximo de cuatro días naturales. Todo esto requiere conservar los registros informáticos de esos cambios de estado.
En paralelo a la Ley Crea y Crece, la Agencia Tributaria ha desplegado toda la artillería del sistema Verifactu. Su misión es simple: aniquilar el software de doble uso y la manipulación contable en las pymes.
A partir de 2026, los programas de facturación no pueden permitir alterar o borrar una factura una vez ha sido emitida. Cada documento genera un registro encadenado e inalterable (un hash criptográfico). Si te equivocas emitiendo una factura a un cliente, emites una factura rectificativa. No hay atajos. Conservar un historial íntegro ya no depende de tu voluntad de no borrar archivos, sino de la arquitectura técnica inquebrantable de tu software. Mantener en tu ordenador un programa antiguo que permita alteraciones se castiga con multas altísimas, incluso si no llegas a usarlo para defraudar.
8 de cada 10 sellers que auditamos al llegar a nuestra gestoría carecen de respaldos documentales válidos en los años 5 y 6, exponiéndose a sanciones mercantiles severas ante cualquier litigio (estimación interna).
Ni se te ocurra. Como liquidador de la sociedad, asumes directamente la obligación de conservar los libros y la documentación mercantil durante seis años desde el último asiento contable. Si la Agencia Tributaria te requiere información durante los cuatro años de prescripción fiscal, tendrás que aportarla sí o sí, aunque la SL ya esté disuelta y extinguida en el Registro Mercantil.
La obligación legal de conservación de documentos fiscales es tuya, no de la plataforma tecnológica de turno. Si migras de CMS, debes exportar absolutamente todos tus pedidos, facturas generadas y justificantes de pago. Descarga los archivos CSV estructurados y guárdalos en un sistema de almacenamiento seguro y redundante.
Para operaciones B2C (ventas al consumidor final), el papel sigue siendo válido, aunque resulta poco operativo y muy costoso en un ecommerce moderno. Para operaciones B2B (ventas a otras empresas o autónomos), el Real Decreto 238/2026 te obliga a utilizar formatos electrónicos estructurados de forma progresiva. En cualquier caso, si recibes una factura de un proveedor en papel, puedes digitalizarla mediante un proceso certificado por la AEAT y destruir el original físico.
La fuerza mayor (como un ciberataque masivo, un ransomware o un incendio en la oficina) puede eximirte de responsabilidad tributaria si logras demostrarla fehacientemente. Sin embargo, Hacienda exige que actúes con la debida diligencia. Si no tenías copias de seguridad en la nube (backups regulares), la administración considerará que ha habido negligencia grave por tu parte y la sanción seguirá adelante con todo su peso.
Totalmente. Los reportes de transacciones de Amazon son el justificante principal que concilia los ingresos que entran en tu banco con las ventas brutas declaradas. Hacienda suele pedir los resúmenes anuales y mensuales en caso de inspección para cuadrar las bases imponibles, las comisiones deducidas y el IVA repercutido.
Los tickets térmicos (de comidas con clientes o viajes de negocios) se borran literalmente con el paso de los meses. El plazo legal es de cuatro años a nivel fiscal. La mejor práctica es escanearlos con un software homologado (como A3, Tickelia o Holded) en el mismo momento de recibirlos. El archivo digital certificado tiene total validez legal frente a la Agencia Tributaria.
Sí, y de manera drástica. El Régimen de Ventanilla Única (OSS) simplifica enormemente la declaración del IVA transfronterizo en el ecommerce, pero la normativa europea te obliga a mantener los registros íntegros de estas operaciones durante 10 años desde el final del año en que se realizó la transacción. Es un plazo excepcionalmente largo, diseñado para que las administraciones fiscales de los diferentes Estados miembros tengan tiempo suficiente para cruzar datos y detectar fraudes carrusel.
Si has solicitado préstamos públicos para impulsar tu tienda online o comprar stock, como la Línea ICO Emprendedores, las condiciones del crédito suelen exigir contractualmente que mantengas a disposición de la entidad prestamista y del Instituto de Crédito Oficial toda la documentación económica y societaria justificativa durante la vida del préstamo, e incluso los años posteriores que marque su propio contrato, independientemente del plazo fiscal general.
Solo si la digitalización se considera “certificada”. Si escaneas una factura recibida en papel con tu móvil y la subes a Drive en formato JPG o PDF plano sin firma electrónica ni metadatos válidos, Hacienda te exigirá el original en papel durante una revisión. Si usas una app homologada por la AEAT que garantice la inalterabilidad, el archivo digital es suficiente y puedes tirar el papel.
El entorno normativo para los negocios digitales en España se ha endurecido de forma exponencial. Ya no hay margen para la improvisación ni para gestionar la contabilidad en carpetas caóticas de Windows. El salto inminente a Verifactu y a la factura electrónica estructurada no es una opción; es un filtro duro que el mercado y la Administración están utilizando para profesionalizar el sector.
Revisa tus procesos hoy mismo. Asegúrate de que tu software bloquea la alteración de registros históricos y de que tu almacenamiento en la nube cuenta con un sistema de copias de seguridad inquebrantable. La tranquilidad de tu ecommerce mañana depende de lo que hagas hoy con los datos de ayer.
Carlos Martínez cuenta con más de 10 años de experiencia emprendedora desarrollando soluciones exclusivas para marcas y fabricantes, situando la Inteligencia Artificial Agéntica en el centro de su propuesta de valor. Su ecosistema integral para escalar negocios globales se completa con firmas como Epinium, Roicos, Datali Group y Accountali, y fomenta activamente la comunidad del sector organizando el evento FBAshow, compartiendo conocimiento en el Retail Forward Podcast, así como en sus redes sociales donde suma más de 30.000 seguidores.
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