Actualizado el 20 de junio de 2026
Imagina la escena. Tu panel de Amazon Seller Central echa humo después de un cuarto trimestre de récord. Las campañas de PPC han funcionado como un reloj, tu proveedor despacha directamente desde Shenzhen o Hamburgo a las casas de tus clientes europeos, y tú te limitas a ver cómo crece el saldo de tu cuenta bancaria. Crees que has hackeado el sistema del comercio electrónico. Tienes libertad geográfica, cero inventario en tu casa y unos márgenes que justifican tantas horas frente a la pantalla.
Hasta que un martes cualquiera, al revisar el buzón electrónico de tu sede de Hacienda, te encuentras con una notificación. Te exigen justificar las liquidaciones de IVA de los últimos cuatro trimestres. Tu gestor de barrio, ese que lleva la contabilidad de la panadería de tu calle, no sabe por dónde coger un reporte de transacciones de Amazon. Y de repente, te das cuenta de que has estado calculando tus impuestos basándote en tutoriales de YouTube de 2019.
Si te dedicas al dropshipping, juegas en una liga donde las reglas cambian a la velocidad de la luz. Las autoridades fiscales europeas han dejado de mirar hacia otro lado. Y tu negocio, por muy digital que sea, necesita unos cimientos fiscales de hormigón si no quieres que una inspección se lleve por delante todo tu beneficio.
Aquí es donde la mayoría se equivoca. Muchos sellers piensan que por operar en digital y mover mercancía que nunca llega a tocar sus propias manos, son prácticamente invisibles para la Agencia Tributaria. Nada más lejos de la realidad.
Lo que sorprende es que la Comisión Europea ha puesto el comercio electrónico en el centro de su diana recaudatoria. Y tienen motivos de peso para hacerlo. Según el informe oficial de diciembre de 2025 sobre la brecha del IVA, la Unión Europea dejó de recaudar la asombrosa cifra de 128.000 millones de euros anuales por incumplimientos fiscales. Las instituciones saben perfectamente que una gran parte de ese agujero negro proviene de ventas transfronterizas mal declaradas y esquemas de dropshipping que operan en la sombra.
Hacienda ha implementado herramientas de cruce de datos masivos. Amazon comparte directamente con las autoridades los volúmenes de venta de cada cuenta. Ya no hay escondite posible. Si vendes en España, tributas. Si vendes en Europa, tributas. El desconocimiento de la norma no frena el embargo de cuentas.
Existe una creencia sumamente tóxica en foros y grupos de Telegram que está llevando a cientos de vendedores a la ruina. Te dicen que, como haces dropshipping, tú eres simplemente un puente entre el cliente final y el fabricante chino. Te convencen de que solo debes pagar impuestos sobre tu margen de beneficio, es decir, sobre la diferencia entre lo que paga el cliente y lo que te cuesta el producto.
Vamos a desmontar este mito ahora mismo. A ojos de Hacienda, tú no eres un intermediario comercial ni un afiliado. Eres un vendedor con todas las de la ley. Tú compras una mercancía a un proveedor B2B (ya sea en China, España o Alemania) y posteriormente le realizas una venta B2C a un cliente particular a través de Amazon.
Esto significa que estás obligado a repercutir el IVA en la venta al cliente final. Tienes que declarar la venta total como ingreso y la compra al proveedor como gasto. Si solo declaras tu margen, estás incurriendo en una infracción grave que se sanciona duramente. Si tienes dudas sobre cómo armar este puzzle sin equivocarte, te recomendamos leer nuestra guía sobre la fiscalidad del dropshipping en Amazon y la gestión del IVA.
Cuando un comprador hace clic en “Comprar ya” en tu listing de Amazon, le está comprando a tu empresa. Legalmente, asumes los riesgos de garantía, devoluciones y, por supuesto, la factura tributaria asociada a esa operación.
Si eres un autónomo dado de alta en España y tu modelo es comprar productos para venderlos tal cual a consumidores finales, estás atrapado en el Régimen Especial del Recargo de Equivalencia. Y digo atrapado porque, en la mayoría de los casos de dropshipping, es un auténtico destrozo para los márgenes.
¿Qué implica esto? Que cuando le compras la mercancía a un proveedor español o europeo (si estás dado de alta en el ROI), ese proveedor te cobrará el IVA habitual más un porcentaje adicional (el 5,2% para el tipo general del 21%). A cambio de pagar este extra, tú quedas liberado de presentar las declaraciones trimestrales del IVA (modelo 303). Suena cómodo, ¿verdad?
El problema es que en Amazon tus márgenes son ajustados. Pagar ese 5,2% extra encarece tu coste de adquisición. Además, el IVA de las facturas de gastos (como la publicidad de Amazon Ads o las cuotas mensuales) no te lo vas a poder deducir. Se convierte en un mayor gasto. Muchos vendedores de dropshipping descubren este detalle tarde, tras haber fijado sus precios de venta, y se dan cuenta de que en realidad están perdiendo dinero con cada envío.
| Escenario de Venta | Origen de Mercancía | Tratamiento del IVA |
|---|---|---|
| Dropshipping Nacional | España a España | Régimen General o Recargo de Equivalencia (si eres persona física). |
| Dropshipping Intracomunitario | UE a UE (superando 10.000€) | Alta en Ventanilla Única (OSS). Se aplica el IVA del país de destino. |
| Dropshipping Extracomunitario | Asia a Europa (pedidos menores a 150€) | Uso del sistema IOSS. El marketplace suele recaudar y remitir el IVA. |
Entender este cuadro es la diferencia entre un negocio rentable y uno que trabaja gratis para el fisco. Porque cuando expandes tu marca y comienzas a hacer ruido en otros frentes, los problemas se multiplican. Algo similar ocurre si apuestas por la omnicanalidad; dominar la fiscalidad y ventas en TikTok Shop España requiere el mismo rigor milimétrico.
La fiscalidad no es un ente estático. Si llevas un tiempo en este mundo, recordarás el caos de 2021 cuando se eliminó la exención de los 22 euros para bienes de bajo valor. Pues agárrate, porque la ola regulatoria de 2025-2026 es todavía más profunda y afecta de lleno al dropshipping.
El 11 de marzo de 2025, el Consejo de la Unión Europea aprobó definitivamente el paquete legislativo VAT in the Digital Age (ViDA). Este ambicioso plan persigue la estandarización radical de las normativas de IVA en todo el territorio europeo. Para un vendedor en Amazon que trabaja con proveedores europeos, esto significa que el cerco se estrecha. El objetivo central es evitar el fraude en cadena, algo que históricamente afectaba a los modelos de venta sin stock.
La época de hacer facturas en un Word o un Excel con una numeración inventada y mandarlas en PDF se terminó. Con las directivas de implementación activadas progresivamente hacia 2026 y 2027, las facturas electrónicas estructuradas pasan a ser la norma. Hacienda tiene visibilidad casi en tiempo real de lo que compras a tu proveedor y lo que vendes a través de la plataforma.
El sistema Import One-Stop Shop (IOSS) ha recibido actualizaciones para blindar sus controles. Si traes productos de fuera de la UE con un valor intrínseco inferior a 150 euros, Amazon se encarga de recaudar el IVA en el momento de la venta y liquidarlo por ti (actúa como proveedor presunto o “deemed supplier”). Pero cuidado. Esto no te exime de declarar correctamente esas ventas en tus propios libros contables. Tienes que reflejar esa facturación exenta para no duplicar pagos, pero dejando rastro de la operación.
Si operas dentro de la Unión Europea y superas el umbral conjunto de 10.000 euros en ventas a distancia a otros Estados Miembros, tienes que darte de alta en el régimen OSS (Ventanilla Única). Desde ese momento, tu contabilidad debe ser capaz de separar las ventas país por país y aplicar el IVA de Alemania al cliente alemán, o el de Francia al cliente francés, para luego pagarlo todo a través de la Hacienda española mediante el modelo 369.
8 de cada 10 nuevos clientes que hacen dropshipping llegan con un descuadre de IVA superior a 4.000€ en su primer año de actividad por no aplicar correctamente el OSS.
Superar la barrera de aficionado a profesional exige rodearse de expertos. Intentar llevar tu propia contabilidad transfronteriza mientras buscas productos ganadores y gestionas quejas de clientes es una receta garantizada para el colapso. Por eso, apoyarte en una gestoría especializada en Amazon es la clave para escalar FBA o cualquier formato de venta remota.
Absolutamente sí. Si realizas una actividad económica de forma habitual, personal y directa con ánimo de lucro, la ley te exige estar dado de alta en la Seguridad Social (RETA) y en Hacienda (Censo de Empresarios), independientemente de tus ingresos iniciales. Amazon, además, te pedirá tu documentación fiscal para validar tu cuenta de vendedor.
Para pedidos inferiores a 150€ dirigidos al consumidor final en la UE, Amazon actúa como “deemed supplier”. La plataforma cobra el IVA al comprador y lo ingresa a Hacienda mediante el IOSS. Tú recibes el importe neto del producto. Sin embargo, debes reportar correctamente estas ventas en tu contabilidad como sujetas a inversión del sujeto pasivo o exentas según el encuadre, para justificar los ingresos.
Sí, y este es un punto crítico. Si eres persona física (autónomo) en España y vendes bienes al consumidor final sin transformarlos, estás sujeto al Recargo de Equivalencia. Incluso si la mercancía va directa del proveedor al cliente. Esto encarece tus compras a proveedores nacionales y europeos, reduciendo tu margen operativo drásticamente frente a las sociedades limitadas.
En el momento en que tus ventas transfronterizas B2C a particulares de otros países de la Unión Europea superan los 10.000€ anuales, pierdes el derecho a aplicar el IVA de tu país de origen. Estarás obligado a facturar con el IVA del país de destino de cada cliente y deberás liquidarlo a través del régimen de Ventanilla Única (OSS) presentando el modelo 369.
Sí. El número EORI (Número de Registro e Identificación de Operadores Económicos) es indispensable para realizar importaciones o exportaciones fuera de la Unión Europea. Si en algún momento tu dropshipping requiere despachos aduaneros a tu nombre, la aduana lo exigirá para liberar la mercancía.
Por norma general, no estás obligado a emitir factura a consumidores finales (particulares) a menos que ellos te la soliciten expresamente. Una factura simplificada o un ticket de venta en tus registros contables suele ser suficiente. No obstante, si el cliente pide factura o es un cliente B2B (Amazon Business), es obligatorio emitirla con todos los requisitos legales.
Sí, pero requiere estar dado de alta en el Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI) y disponer de un NIF-IVA válido. Dado que Amazon factura sus comisiones desde Luxemburgo, si tienes el ROI activo se aplicará el mecanismo de inversión del sujeto pasivo, recibiendo la factura sin IVA. Si no tienes el ROI, Amazon te cobrará el IVA luxemburgués, el cual es un dolor de cabeza recuperar.
Las sanciones varían según la gravedad. Ocultar ingresos o declarar solo el margen de beneficio en lugar del volumen total de compraventa conlleva liquidaciones paralelas. Hacienda te exigirá el IVA no ingresado, más intereses de demora, y una sanción que suele oscilar entre el 50% y el 150% del importe defraudado.
Gestionar un ecommerce sin stock es una de las maneras más inteligentes de entrar en el comercio online. Te permite iterar rápido, probar nichos y pivotar sin comerte un inventario invendible. Pero esa agilidad comercial choca frontalmente con la burocracia estatal.
Hacienda no entiende de “fases de prueba” ni de algoritmos. Entiende de liquidaciones trimestrales, de bases imponibles y de modelos fiscales presentados en tiempo y forma. Cuando empiezas a mover un volumen interesante, tu mayor riesgo ya no es que te bloqueen una cuenta publicitaria, sino que una inspección fiscal paralice tu flujo de caja.
Deja de cruzar los dedos cada vez que se cierra un trimestre. Profesiona tus números, estructura bien tu empresa desde el inicio y rodéate de quienes hablan el idioma de la administración pública a la perfección.
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